«El diálogo está roto», «la fisura es total», «el bloque está al borde del quieto». Estas frases reflejan el estado actual de la Unión Cívica Radical (UCR), donde la crisis interna podría derivar en la fractura definitiva del bloque de senadores nacionales. El debate por la designación por decreto de jueces para la Corte Suprema expuso una división que se arrastra desde el inicio del gobierno de Javier Milei : de un lado, quienes respaldan al oficialismo por necesidad, conveniencia o convicción , y del otro, quienes se oponen por las mismas razones.
En este contexto, este martes se llevará a cabo una cumbre clave entre la Mesa Nacional de la UCR, los gobernadores y los senadores nacionales. En la agenda están temas candentes como los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla y el DNU que blinda el nuevo endeudamiento con el FMI . Además, podría debatirse la próxima Convención Nacional del 25 de abril , resistida por los gobernadores radicales.
El peso de los gobernadores y la presión del Gobierno Nacional
La bancada radical en el Senado, presidida por Eduardo Vischi , está compuesta por 13 senadores , muchos de los cuales responden directamente a los gobernadores de sus provincias. En el caso de Vischi , su jefe político es el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés , quien este año busca garantizar su herencia con su hermano Juan Pablo Valdés.
Valdés es uno de los tres gobernadores radicales que busca un acuerdo con La Libertad Avanza , aunque con una presión adicional: en 2024 hay elecciones ejecutivas en Corrientes . Enfrentarse abiertamente con Javier Milei podría costarle recursos nacionales y, al mismo tiempo, fragmentar su electorado , facilitando un avance del peronismo en la provincia. En el balotaje presidencial, Milei obtuvo el 53,2% de los votos en Corrientes.
La misma lógica aplica para Leandro Zdero en Chaco y Alfredo Cornejo en Mendoza , quienes ya han mostrado gestos de acercamiento al Gobierno Nacional. “Los gobernadores no están dispuestos a perder gobernabilidad en sus provincias por defender la unidad partidaria a nivel nacional”, admitió en la UCR.
Lousteau, la Convención y el choque con los gobernadores
Desde la otra vereda, el presidente del Comité Nacional, Martín Lousteau , mantiene una postura de confrontación con el Gobierno. Sin embargo, dentro de su propio partido le critican su falta de construcción interna .
“Lousteau arrancó con una oposición fuerte sin consultar qué querían hacer los gobernadores. No construyó un equilibrio”, señalan desde la UCR.
El senador porteño avanzó en la convocatoria a la Convención Nacional del 25 de abril , sin diálogo previo con los mandatarios provinciales. Esta decisión generó malestar en distritos como Santa Fe y Chaco , donde habrá elecciones en abril y mayo. “No era el momento de motorizar el partido hacia adentro cuando la energía tiene que estar enfocada hacia afuera”, explican desde el interior del radicalismo.
En Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro mantiene su alianza con el PRO pero evita un enfrentamiento directo con Milei. Eduardo Galaretto , senador por esa provincia, adoptó una postura silenciosa y no votó en contra de la Casa Rosada en la conformación de una comisión investigadora del caso “criptogate” .
En Jujuy, el gobernador Carlos Sadir también anticipó las legislativas al 11 de mayo , sin consultar a su antecesor Gerardo Morales . Allí, al igual que en Santa Fe, no habrá alianza con La Libertad Avanza , pero tampoco se buscará una confrontación abierta con el Gobierno Nacional.
La fractura en Diputados y la batalla final en 2027
Mientras en el Senado la división aún se mantiene bajo una frágil unidad, en la Cámara de Diputados la ruptura ya ocurrió en octubre de 2024 . El bloque radical se partió cuando Facundo Manes y 12 legisladores abandonaron la conducción de Rodrigo De Loredo . De esos 12 diputados , 9 finalizan su mandato en diciembre , lo que anticipa una nueva reconfiguración interna.
Además, de los 20 diputados que quedaron con De Loredo, 14 deberán renovar su banca en 2025 , un desafío difícil ante el crecimiento de los libertarios y la fragmentación radical en provincias clave.
“El instinto de supervivencia de cada dirigente en su territorio terminará ordenando la estrategia en el Congreso”, resume un experimentado legislador radical.
Sin un liderazgo unificado y con la mirada puesta en 2027 , el radicalismo enfrenta un escenario de autodefinición . Por ahora, la pelea no será por la conducción del país, sino por la supervivencia de cada dirigente en su distrito .