“Tenemos buenas intenciones pero no confiamos”, declaró Qalibaf citado por la televisión estatal iraní al llegar a la capital de Pakistán. “Nuestra experiencia en negociar con los estadounidenses siempre ha enfrentado fracasos y promesas incumplidas”, afirmó.
El vicepresidente JD Vance también se mostró receloso antes de partir de Washington. “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta”, afirmó Vance. “Si van a intentar jugárnosla, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, agregó Vance antes de su partida.
Irán exige que la tregua anunciada el martes con Estados Unidos se extienda al Líbano, donde su movimiento aliado, Hezbollah, libra una nueva guerra con Israel. También pide que se descongelen sus bienes, pero ninguno de sus reclamos se ha concretado.
Trump exige por su lado la reapertura total del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo prácticamente bloqueada por Irán en represalia por los ataques israelo-estadounidenses emprendidos el 28 de febrero.