Pasadas las 21.30 del domingo, y en medio de su confrontativo discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el presidente Javier Milei apuntó durante largos minutos a los representantes de la oposición kirchnerista que lo hostigaba a los gritos desde sus bancas. En su arremetida, incluyó a empresarios, opositores y hasta “propios”, a los que acusó de golpistas sin dar pruebas.
“Durante el año pasado hicieron todo lo posible para derrocar a este gobierno y les salió mal”, les advirtió con tono enérgico, incluyendo en la eventual confabulación a eventuales “socios empresarios y mediáticos que se resisten al cambio”. La acusación de “golpistas”, que Milei repitió en cuatro oportunidades, incluyó fechas (marzo, mayo y septiembre del año pasado, esta última luego de la derrota electoral libertaria en la provincia de Buenos Aires) y nombres, como el del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, quien había afirmado que “este Gobierno no puede llegar a 2027” y la senadora nacional de esa provincia Florencia López, que en medio de una discusión parlamentaria con la senadora Patricia Bullrich hizo referencia al “helicóptero” que se llevó a Fernando de la Rúa en diciembre de 2001.