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Las PASO en la era de la IA

por masquenoticiasesquina
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Las PASO en la era de la IA


El Gobierno de Javier Milei avanza con una reforma electoral de cara a 2027. La intención es eliminar o flexibilizar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Mientras que Unión por la Patria se prepara para resistir la supresión total, comienza a ganar terreno un “mal menor”: que dejen de ser obligatorias. Es el momento exacto para ir más lejos.

Las PASO, como las conocemos desde 2009, fracasaron en su promesa democratizadora. Los partidos políticos no promovieron la competencia interna y cuando lo hicieron, en algunos casos, lo que se buscó fue la generosa financiación para imprimir las boletas partidarias. Hoy tenemos la chance de transformarlas en un instrumento moderno, voluntario y digital: primarias no obligatorias con voto remoto por internet. Una iniciativa destinada a los jóvenes electores que cada año que pasa son más relevantes en el padrón electoral.

Las PASO nacieron con la idea de “democratizar” las candidaturas, pero en la práctica resultaron un gasto económico y logístico oneroso. Solo en 2023, el Estado destinó recursos equivalentes a obras públicas de gran envergadura para una instancia que, muchas veces, solo sirvió como una encuesta cara o para dirimir internas que los partidos debieron resolver puertas adentro. En la actualidad el ordenamiento del gasto es un tema central para la agenda del oficialismo. Aun siendo obligatorias, la participación osciló entre el 65-70%, por debajo de las generales.

Las tecnologías avanzan en el mundo y en materia electoral el referente global de innovación es Estonia, que utiliza el i-Voting desde 2005. Según datos de Decoding the Vote, en las elecciones parlamentarias de 2023 se alcanzó un hito histórico: por primera vez, más del 51% de los votos se emitieron de forma electrónica.

El sistema estonio es una cátedra de eficiencia: permite votar desde cualquier lugar, ofrece encriptación de extremo a extremo y —un detalle vital para la transparencia— permite “revotar” cuantas veces se quiera hasta el cierre, contando solo el último sufragio para evitar coacciones. Pero lo más impactante es el ahorro: un estudio de la Universidad Tecnológica de Tallin, Estonia, revela que un voto por internet puede costar hasta 10 veces menos que un voto emitido de forma presencial. En una Argentina que necesita cuidar cada peso, esta cifra es demoledora.

Pero no hace falta mirar solo a Europa. La tecnología ya ha optimizado procesos electorales en toda la región. En 2024, El Salvador implementó el voto por internet remoto para su diáspora con resultados contundentes: la participación externa pasó de apenas 3.800 votos por correo en 2019 a más de 242.000 votos online. Este salto exponencial demuestra que, cuando se eliminan las barreras físicas, el ciudadano responde. Para la Argentina, que cuenta con más de 500.000 compatriotas en el exterior, el voto remoto no es solo una instancia de modernización, es una deuda de igualdad democrática.

La infraestructura en la Argentina ya existe. Contamos con el sistema de identificación digital del Renaper y la plataforma “Mi Argentina”. Si bien existen objeciones sobre la seguridad, la experiencia internacional muestra que, con código abierto, auditorías externas e internas y verificación biométrica, el riesgo es mitigable. Además, el sistema aquí propuesto no es excluyente: se trata de un modelo mixto (digital voluntario + presencial opcional) para garantizar que nadie quede fuera por la brecha digital.

Convertir las PASO en no obligatorias y habilitar el voto por internet permitiría un ahorro fiscal importante, eliminando costos de impresión de boletas, logística de urnas y pagos masivos a autoridades de mesa; facilitar la participación de jóvenes, personas con movilidad reducida y residentes en el exterior, y finalmente sincerar la política, dejando que solo voten quienes realmente quieren participar de la vida interna de los partidos.

Estamos ante un punto de inflexión. El Congreso tiene la palabra para dejar atrás el siglo XX. Unir las primarias no obligatorias con el voto remoto sería no solo un avance democrático, sino además, representaría un salto a la modernidad. Un refresh impostergable para un sistema electoral argentino que parece detenido en el tiempo. Porque hay nuevos ciudadanos, nuevos electores, necesitamos nuevas formas para ejercer la democracia.

Magister en Derecho Electoral en la Universidad Castilla La Mancha, España. Licenciado en Ciencia Política, Universidad de Buenos Aires, Argentina. Director de la OSC Transparencia Electoral. Autor del libro Tecnología y elecciones en América latina




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