El primer cimbronazo llegó con el pase de «Tata» Sananez, exreferente del viejo PaNu y del PJ intervenido. Crítico acérrimo de la gestión de Gustavo Valdés, Sananez ahora se posiciona como un articulador clave para captar a peronistas descontentos que no seguirán a Martín «Tincho» Ascúa. Mientras tanto, desde el PJ minimizaron la salida, señalando que su aporte al oficialismo es menor de lo esperado.
El acuerdo Karlen-Valdés y el descontento interno
Pero el pase que realmente encendió las alarmas en las filas radicales fue el de Alejandro Karlen, quien aprovechó la conmemoración del 2 de abril para oficializar su alianza con Vamos Corrientes. En una jornada que debía centrarse en el homenaje a los héroes de Malvinas, la escena política tomó protagonismo cuando Karlen se mostró públicamente con el gobernador Valdés y Sergio «Checho» Flinta, dejando en claro su nueva afiliación.
Las imágenes de la jornada circularon rápidamente y no tardaron en generar malestar. «Al final, milité más de 30 años en el radicalismo y nunca me sentaron en un lugar como ese», reclamó un intendente del interior. Otros dirigentes también cuestionaron la estrategia de sumar aliados sin una construcción política orgánica, señalando que decisiones como esta pueden debilitar la primera vuelta electoral.
Las comparaciones no tardaron en llegar. Algunos referentes recordaron que «ni Ottavis logró algo así con Ricardo» (en referencia al exgobernador Colombi), mientras que otros lamentaron la falta de esfuerzo por recuperar a figuras como Cassani.
Un escenario incierto rumbo a las elecciones
La incorporación de nuevos aliados, entre ellos Karlen y Lourdes Sánchez, ha cambiado el mapa político dentro de la coalición gobernante. Sin embargo, las tensiones internas evidencian que estos movimientos podrían generar fracturas en lugar de fortalecer la estrategia electoral.
Con una oposición en estado de reconfiguración y una UCR con debates internos sobre su rumbo, el horizonte electoral en Corrientes promete ser más que dinámico.