WASHINGTON.- En uno de los momentos más complejos de su segundo mandato, con un alto nivel de desaprobación a su gestión, el duro revés en la Corte Suprema a su política arancelaria, las fisuras en el Partido Republicano de cara a las elecciones de medio término y la creciente la preocupación de los norteamericanos por el alto costo de vida, el presidente Donald Trump hizo una fuerte defensa de su gestión esta noche ante el Congreso en el tradicional discurso sobre el Estado de la Unión.
“Nuestra nación ha regresado, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”, comenzó Trump su discurso, que fue el más largo este tipo de alocuciones ante el Congreso (duró una hora 48 minutos). “Esta es la era dorada de Estados Unidos”, aseguró, en una presentación en la que por momentos tuvo cruces con los demócratas por la política migratoria. También fustigó a la Corte por el fallo sobre los aranceles y calificó a Venezuela como un “nuevo amigo y socio” de Estados Unidos.
Trump promovió su agenda económica y destacó lo que considera sus mayores logros políticos, como los recortes de impuestos, en una presentación vital para develar cómo el presidente planea encarar su gestión rumbo a los cruciales comicios del 3 de noviembre, en los que necesita un éxito republicano para apuntalar el segundo tramo de su mandato.
“Hoy, nuestra frontera está segura. Nuestro espíritu se ha recuperado. La inflación se desploma, los ingresos aumentan rápidamente. La economía, en pleno auge, avanza como nunca antes. Y nuestros enemigos están asustados. Los estadounidenses son respetados, de nuevo, quizás como nunca antes”, dijo Trump, que había anticipado un “discurso largo”.
La presentación tuvo como tema central “Estados Unidos a los 250: fuerte, próspero y respetado”, en referencia al aniversario de la fundación del país que se cumplirá el próximo 4 de julio.
Trump aprovechó el discurso para defender sus duras medidas contra la inmigración ilegal, pese a que la aprobación a su estrategia en la materia cayó a su nivel más bajo en enero: 39%, según una encuesta de Reuters/Ipsos.
“En los últimos nueve meses, no se ha admitido a ningún inmigrante ilegal en Estados Unidos, pero siempre permitiremos el ingreso legal de personas que amen a nuestro país y trabajen arduamente para mantenerlo”, señaló el mandatario.
También criticó con dureza a los demócratas por negarse a financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). El momento generó tensión en la sala, con gritos de protesta de legisladores opositores.
Los demócratas han afirmado que no permitirán ni siquiera financiación temporal al DHS sin medidas que limiten las tácticas de los agentes de inmigración, pero Trump indicó que no vía motivos para negociar con ellos y, en cambio, exigió que reabran la agencia.
Durante el intercambio más acalorado de la noche hasta el momento, la representante Ilhan Omar (Minnesota) le gritó a Trump: “¡Mataste a estadounidenses!”.
“Deberías avergonzarte», replicó el presidente. “Por eso también les pido que acaben con las ciudades santuario que protegen a los criminales y que impongan sanciones severas a los funcionarios públicos que bloquean la expulsión de extranjeros delincuentes. En muchos casos, capos de la droga, asesinos en todo nuestro país. Están bloqueando la expulsión de estas personas de nuestro país, y deberían avergonzarse”, dijo.
Luego, Omar y la representante demócrata Rashida Tlaib (Michigan) abandonaron la cámara.
“Gente enferma”, dijo en otro tramo Trump, aparentemente en referencia a los demócratas, a quienes fustigó por no apoyar sus políticas. En ese momento hablaba de la ofensiva del gobierno contra la delincuencia en Washington.
En la primera referencia a Venezuela en el discurso -se espera que haga otras-, Trump afirmó que “la producción petrolera estadounidense aumentó en más de 600.000 barriles por día”, y que acaban el país acaba de recibir de su “nuevo amigo y socio, Venezuela, más de 80 millones de barriles de petróleo”.
A los seis minutos de su presentación, Trump lanzó el primer ataque contra su predecesor, Joe Biden, a quien calificó de “desastre”.
Uno de los momentos que más aplausos y cánticos de “¡USA!» despertó del público presente en el Congreso fue el ingreso del equipo masculino de hockey sobre hielo norteamericano, que ingresaron con las medallas de oro ganadas el domingo en los Juegos Olímpicos de Invierno en Milán. El presidente también pidió aplausos para el equipo femenino de hockey sobre hielo de Estados Unidos, que ganó el oro pero no pudo estar presente en el discurso del Estado de la Unión.
En la arena deportiva, también destacó que el país tiene por delante la Copa del Mundo de la FIFA este año y los Juegos Olímpicos en Los Ángeles, en 2028. “Eso es una noticia emocionante”, dijo.
En otro tramo, los demócratas presentes en la sala aplaudieron cuando Trump los criticó por votar en contra de sus “importantes y muy necesarios recortes de impuestos masivos”. Cuando el mandatario instó al Congreso a aprobar más recortes de impuestos, algunos demócratas abuchearon y los republicanos se pusieron de pie para aplaudir.
El segundo discurso sobre el Estado de la Unión de Trump desde su regreso a la Casa Blanca, el 20 de enero de 2025, llegó en un momento crítico de su presidencia. El promedio de encuestas muestra que su índice de aprobación está en caída (56% de los norteamericanos rechaza su gestión) y el 59% desaprueba su gestión de la economía, según una encuesta de AP-NORC este mes.
La llamada crisis de asequibilidad está en el centro de la agenda interna norteamericana, y el crecimiento del PBI se desaceleró en el último trimestre del año pasado. En el discurso, Trump calificó la asequibilidad como un “engaño” inventado por los demócratas para criticar su gestión.
Además, inquietos por varios éxitos de los demócratas en diversos comicios en los últimos meses, los republicanos temen perder el control del Congreso en las elecciones de medio término, lo que ha generado fisuras dentro del partido y en el movimiento MAGA del presidente.
El fallo de la Corte Suprema contra su política arancelaria (en una votación de 6 a 3), piedra angular del plan económico con un amplio impacto global, fue otro de los ejes.
“Utilicé estos aranceles, recaudé cientos de miles de millones de dólares para lograr grandes acuerdos para nuestro país, tanto económicos como de seguridad nacional. Todo marchaba bien. Países que nos estafaron durante décadas ahora nos pagan cientos de miles de millones de dólares. Nos estafaron terriblemente. Todos lo saben. Todo el mundo lo sabe, incluso los demócratas. Simplemente no quieren decirlo. Y, sin embargo, estos países ahora están contentos, y nosotros también. Hicimos acuerdos. Todos los acuerdos están cerrados», dijo.
“Y luego, hace apenas cuatro días, un desafortunado fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos acaba de llegar, un fallo muy desafortunado», afirmó, mientras las cámaras enfocaban a los jueces del máximo tribunal. “Pero la buena noticia es que casi todos los países quieren mantener los acuerdos que ya hicieron”, añadió.
Trump -que criticó con dureza a los magistrados que aprobaron el fallo- buscó en el discurso destacar su esfuerzo por mantener los aranceles globales en medio de esa pulseada con el máximo tribunal. Este martes por la madrugada empezó a regir la tasa del 10% por medio de la Sección 122, aunque al sábado el magnate había anunciado que la elevaría al 15%.
En ese sentido, afirmó que mantener los aranceles globales con las nuevas herramientas que usó significa que “no será necesaria ninguna acción del Congreso”.
En otro tramo, Trump hizo un rápido comentario al rechazar su derrota en las elecciones de 2020 ante Biden: “Debería ser mi tercer mandato, pasan cosas extrañas”. Trump anunció una “guerra contra el fraude”, que según dijo sería dirigida por el vicepresidente JD Vance, sentado detrás de él.
Trump exigió además la aprobación de la Ley SAVE, una legislación que exigiría a los votantes mostrar una identificación oficial al votar y un comprobante de ciudadanía al registrarse para votar. Los demócratas se han comprometido a bloquear el proyecto de ley en el Senado, y Trump y los conservadores presionan a los líderes republicanos para que lo aprueben.
El mandatario también aprovechó para resaltar la capacidad de su administración para dirigir acciones militares rápidas en todo el mundo, como en Irán -con el ataque a sus instalaciones nucleares el año pasado- y en Venezuela, por el operativo del 3 de enero en el que fue capturado Nicolás Maduro. Calificó a Marco Rubio como el mejor secretario de Estado de la historia de Estados Unidos.
Los jueces de la Corte Suprema, que suelen permanecer estoicos durante estos discursos, fueron algunos de los que no se pusieron de pie para aplaudir mientras Trump le otorgaba la Medalla de Honor a Eric Clover, un piloto herido que participó en la operación militar que capturó a Maduro.
En política exterior, Trump llegaba al discurso mientras evalúa nuevas opciones militares contra Irán y presiona por un cambio de régimen en Cuba, a pesar de que sus asesores insisten en que debería centrarse más en las preocupaciones económicas de los norteamericanos.
“Prefiero resolver este problema [con Irán] por la vía diplomática. Pero una cosa es segura: jamás permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo, que lo es por mucho, tenga un arma nuclear. No puedo permitir que eso suceda“, dijo. Se espera que los negociadores estadounidenses se reúnan con los iraníes para mantener más conversaciones en Ginebra el jueves.
También celebró la “Operación Martillo de Medianoche”, que destruyó las plantas de Natanz, Fordow e Isfahán el año pasado. Y respecto a las protestas del mes pasado, afirmó que el régimen iraní asesinó a 32.000 manifestantes.
Luego promovió lo que consideró uno de sus principales triunfos en política exterior durante su primer año en el cargo: lograr que los aliados de la OTAN aumentaran su compromiso de gasto militar al 5% de su PBI para 2035.
También presumió del programa mediante el cual las naciones europeas compran armas de fabricación estadounidense para enviarlas a Ucrania. “Todo lo que enviamos a Ucrania se envía a la OTAN y nos pagan íntegramente”, aseguró. Y repitió la afirmación de que esa guerra con Rusia no habría ocurrido si él hubiera sido presidente.
En una inusual reprimenda a un presidente en funciones, cerca de 50 congresistas y senadores demócratas boicotearon el discurso del Estado de la Unión de Trump. La mayoría no asistió al Congreso y se presentó en otros eventos programados en Washington.
Un grupo realizó desde las 20.30 (hora local) una manifestación al aire libre en el National Mall, denominada “El Estado de la Unión del Pueblo”.
“Trump está llevando a Estados Unidos hacia el fascismo, y me niego a normalizar su destrucción de nuestra Constitución y democracia. Esto no puede seguir como si nada hubiera pasado”, escribió en X el senador Chris Van Hollen (Maryland), que estuvo presente en el National Mall.
“Los demócratas no tienen la obligación de recompensarlo [a Trump] con una audiencia mientras miente y ataca a quienes no están de acuerdo con él”, fustigó, por su parte, el senador Chris Murphy (Connecticut).
Otro evento, llamado “Estado del Pantano”, contó con la participación de varios demócratas y celebridades, como los actores Robert De Niro y Mark Ruffalo, ambos críticos de Trump.
Con esta estrategia, los demócratas buscaron un golpe de efecto de cara a las elecciones de medio término, mientras el partido intenta capitalizar el creciente descontento de los votantes con la gestión de Trump en la economía, la migración y otros asuntos.
Generalmente, al partido opositor al presidente norteamericano expresa su posición con una respuesta oficial inmediatamente después del discurso del Estado de la Unión. Pero desde el primer mandato de Trump, además de dar una respuesta formal, muchos demócratas han mostrado sus discrepancias de otras maneras.
Esta noche, la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, electa en noviembre pasado, será la encargada de dar la réplica demócrata.
En un comunicado, el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, y el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, elogiaron a Spanberger.
“Ella contrasta marcadamente con Trump, quien mentirá, evadirá el tema y culpará a todos menos a sí mismo por su fallida presidencia”, expresó Jeffries.
Spanberger señaló que planea usar su réplica para abordar las preocupaciones de los estadounidenses sobre “el aumento de los costos de vida, el caos en sus comunidades y el temor real sobre lo que puede pasar cada día”.