El duelo en Liniers llega en el peor momento imaginable para River. El equipo de Marcelo Gallardo atraviesa una crisis futbolística profunda, con nueve derrotas en sus últimos once partidos entre todas las competencias, un derrumbe que lo dejó afuera tanto de la Copa Argentina como de la Copa Libertadores.
El Millonario cierra el año en su piso de rendimiento, con una contundente derrota ante Boca en la Bombonera hace siete días, sin respuestas colectivas ni individuales, y con un clima interno enrarecido que se siente en cada presentación. Por eso, el cruce ante Vélez dejará de ser solo una final por la clasificación: es también una oportunidad para recuperar aire, cortar la sangría de resultados y sostener la ilusión mínima de disputar la próxima edición del torneo continental más prestigioso.