Franco Colapinto chocó a su compañero tras un coche de seguridad en el Gran Premio de Azerbaiyán, en una carrera dominada por el inglés George Russell, quien fue acosado al final por Max Verstappen, segundo.
Quizás le pudo la ambición o quizás la ansiedad, pero el carril interno de esa frenada maldita estaba demasiado sucio y la curva se quebraba a noventa grados. No era el de hoy el escenario de su espectacular adelantada en la largada de Singapur hace dos años, donde en la primera superó a tres coches, incluso a Albon, su compañero de equipo en Williams, y a una Ferrari.
Este era el relanzamiento en la vuelta 35ª, después del coche de seguridad propiciado por el accidente de Albon en la 31ª ronda.
Prácticamente nada había sucedido hasta entonces en el Gran Premio de Azerbaiyán, con la excepción de la esperada y espectacular remontada de Kimi Antonelli, el líder del certamen, desde la 16ª posición de largada.
Hasta entonces la competencia era una procesión. Gasly marchaba octavo; Franco, décimo, después de que Antonelli lo pasara en la 22ª vuelta. Ambos Alpine, con neumáticos medios, comenzaban a tener cierta inestabilidad atrás. Contra todas las suposiciones, eran los blandos los que estaban funcionando mejor.
Aprovechando el safety car, casi todos los pilotos cambiaron neumáticos. El pelotón se había compactado. Todos se preparaban para la aceleración cuando desapareciera el coche de seguridad. Franco lo iba a hacer desde la décima posición, Gasly desde la séptima, con Antonelli y Lando Norris, que había quedado noveno durante la renovación de gomas.
Antes del safety car, Colapinto marchaba en solitario a 10 segundos de Gasly, pero, lo más importante, rodaba a más de seis segundos por delante del Haas de Oliver Bearman, el único rival que había estado cerca de él en los primeros compases de la carrera. Ambos Racing Bulls no aparecían en la escena. Una cosecha de siete puntos parecía asegurada y la ventaja de Racing Bulls en el campeonato podía quedar reducida a siete unidades.
Una frenada tardía
Con los neumáticos delanteros bloqueados, echando humo y polvo, con la adherencia inexistente en ese carril mortal, le fue imposible a Colapinto evitar pegarle a su compañero. El francés había hecho algunas fintas en la aceleración del relanzamiento hacia la primera curva detrás de las Ferrari. Pero frenó con margen para dejar cierta holgura para el momento de giro. Por afuera aparecía el McLaren de Lando Norris.
Pierre se abrió, incluso, un poco a la derecha para entrar mejor a la curva a izquierdas. ¿Para qué arriesgar? Estaba enfocado en lo mismo que los dirigentes de Alpine este año: sumar puntos. Su batalla, la de Alpine, no era contra los ocho coches claramente más rápidos que el A526.
El impacto del A526 de Franco sobre el flanco izquierdo del coche de Gasly lanzó al francés sobre el McLaren de Lando Norris. Por detrás llegaban los Racing Bulls de Liam Lawson y Arvid Lindblad. Lawson se cerró demasiado sobre Lindblad y ambos colisionaron. El neozelandés se retrasaba. Lindblad continuaba más adelante e iba a acabar heredando la décima posición.
Todavía sentado en su auto y viendo cómo su casi asegurada novena posición se esfumaba, el lamento de Pierre parecía un grito de desesperación: “¡Oh Dios, no puedo creerlo, no puedo creerlo, tantos puntos perdidos!”.
Casi al mismo tiempo, seguramente con una bola en el estómago, Franco musitó en la radio: “Lo siento, pido perdón a todo el equipo y a Pierre, realmente lo siento por eso”.
Franco, el pasajero
Franco volvió a boxes para ver si podía continuar. Los mecánicos revisaron las suspensiones traseras. Uno de ellos puso los brazos en cruz por delante de su pecho. La carrera del 43 se había acabado.
Pálido estaba cuando se acercó a las cámaras de ESPN en el “corralito” y el periodista Juan Fossaroli le preguntó:
—Quizás esta no fue la manera en que querías terminar la carrera. En el lanzamiento, te mandaste por la parte interna y era imposible frenar, ¿no?
—Sí, nada, bloqueé, bloqueé cuando empecé a frenar y después estuve fuera de control toda la frenada, así que no tuve mucho por hacer, perdón al equipo, a Pierre, fue un error grande y grave.
Se encorvaba ligeramente hacia adelante, apretaba los labios hacia abajo.
—Perdí muchos puntos con los dos autos, así que, que nada, un día complicado, que venía siendo bastante bueno, así que que nada, (pido) perdón al equipo.
—En la largada fuiste cauto, después perdiste como un poco de ritmo, ¿no?
—Sí, no tenía mucho ritmo, creo que empecé a tener degradación atrás y me empecé a quedar un poco, me empezó a costar bastante… obviamente las disculpas al equipo y a Pierre, que también perdimos muchos puntos, así que, que nada, triste por la situación, obviamente que intentaremos darle vuelta pronto.
Un breve saludo y se fue a otros micrófonos. Cada repetición era como si un puñal se clavara en su corazón.
Los pilotos de Fórmula 1 cometen errores. Carambolas tienen varias en su historial pilotos como Max Verstappen, Valtteri Bottas, Oscar Piastri, Nico Hulkenberg y Romain Grosjean. Con la suya, Colapinto cerró una magistral racha de 26 carreras de F1 consecutivas terminadas. Todas las que había largado desde que ingresó a Alpine.
Sancionado hoy con 10 segundos de recargo por el incidente que no pudo cumplir al abandonar, los comisarios de la FIA transformaron el castigo en una pérdida de cinco posiciones en la próxima grilla de largada, la de Sepang.
Buscando mejor comunicación
El episodio de Baku, tras el que Alpine queda 15 puntos por detrás de Racing Bulls, llega después de dos situaciones en las que las redes sociales y grupos de fans argentinos, creyendo ayudar a Franco (o solo dar rienda suelta a un odio sin sentido), criticaron y amenazaron a Pierre Gasly y al equipo.
Estos supuestos hinchas lanzaron sus insultos juzgando que Pierre, que tenía que entrar a boxes para cambiar neumáticos, debería haber dejado que Franco le pasara algunas vueltas para evitar que Oscar Piastri, que acechaba con su McLaren al argentino, le lanzara un ataque.
Y ayer, durante la prueba de clasificación para la carrera, los comentaristas de ESPN suponían, con cierta lógica pero no con información pura y dura, que había algún acuerdo previo en Alpine para que Colapinto le diera el rebufo aerodinámico a Gasly en la Q2 y que este le devolvería la gentileza. Esto es algo que se hace cada tanto en los equipos en circuitos donde vale la pena.
En realidad, no había tal programación y ayer, apenas terminada la Qualy, otra vez se reavivaron las llamas en internet.
Para evitar una escalada que no ayuda para nada a Franco y al equipo, Alpine ha puesto en marcha un grupo de WhatsApp para el periodismo nacional. Se supone que es para informar más rápidamente y mantener una comunicación fluida.
Y la nueva actitud ha comenzado hoy. Aproximadamente una hora y media después de acabada la carrera, fuentes cercanas a Alpine anticipaban lo que podría ser después su acostumbrado comunicado oficial, que suele publicarse entre dos horas y media a tres después de los Grandes Premios.
Aseguraban que el equipo y los pilotos iban a tratar el incidente de hoy procurando evitar repeticiones y que Franco estará desde el lunes en Enstone preparando la carrera del domingo 4 de octubre en Sepang, Malasia.
En el último párrafo del comunicado oficial, Flavio Briatore era claro y contundente:
“Sé que Franco ha asumido toda la responsabilidad, como corresponde; de hecho, frenó demasiado tarde considerando el contexto de la carrera y el relanzamiento del auto de seguridad. Fue una muy mala maniobra para un piloto de su experiencia. Quiero tomarme un tiempo para reflexionar al respecto y considerar qué medidas se deben tomar, para que podamos aprender de esto y evitar una situación así en el futuro”.