Autoridades de la ciudad de París solicitaron por carta la intervención del Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia (MEAE) para que investigue la gestión del director de la Casa Argentina en la Ciudad Internacional Universitaria de París (CIUP), el abogado franco-argentino Santiago Muzio. La Casa de la Argentina, que funciona como residencia de artistas e investigadores y como sede de intercambios culturales entre la Argentina y Francia, depende de la Secretaría de Educación, en la órbita del Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello.
Desde hace varios meses, Muzio se halla en el ojo de la tormenta al ser acusado de usar la institución como un centro de operaciones de la extrema derecha europea y de hostigar a los residentes que no comparten su ideología. La Casa Argentina fue creada en 1928 y es la primera sede universitaria no francófona de la CIUP.
“Nos parece necesario que, de manera complementaria, el Gobierno francés intervenga ante las autoridades argentinas para recordarles con firmeza la necesidad de respetar los valores republicanos y las reglas de la CIUP, en particular los principios de neutralidad, pluralismo, libertad académica y no discriminación”, destacan en la carta Mélody Tonolli, adjunta del alcalde Emmanuel Grégoire y a cargo de la universidad, la investigación y la vida estudiantil, y Audrey Pulvar, adjunta encargada de las relaciones internacionales.
Las funcionarias piden que se esclarezcan hechos “muy preocupantes, de ser confirmados, y susceptibles de motivar una firme protesta de la ciudad de París”. Entre ellos, se consignan la expulsión o no renovación de varios residentes de la Casa Argentina (Muzio redujo el cupo a finales de julio), “sin solución duradera de realojamiento para el inicio del ciclo lectivo”; el retiro de la placa conmemorativa dedicada a los 30.000 desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado, que había sido instalada en 2022, y las “reuniones que difunden ideologías de extrema derecha, negacionistas, portadoras de odio y de discriminaciones”.
Las funcionarias se contactaron con Jean-Marc Sauvé, presidente de la CIUP; la rectora Julie Benetti y Philippe Baptiste, ministro de Enseñanza Superior, Investigación y Espacio, para pedirles apoyo en su reclamo.
“Sin embargo, hasta la fecha no hemos sido informadas del inicio de una investigación que permita establecer con precisión los hechos y ponerles fin”, puntualizan. LA NACION pudo saber que el MEAE aún no se comunicó con las autoridades argentinas.
Señalan que Muzio –designado por Javier Milei en septiembre de 2024- dirige el Campus de Madrid del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas, “una escuela privada fundada por la eurodiputada de extrema derecha Marion Maréchal Le Pen”, y recuerdan que, en junio, la asamblea de ciudadanos argentinos en Francia –que reúne a residentes actuales y antiguos, a exdirectores de la Casa Argentina, a autoridades de la CIUP y a personalidades del mundo de la cultura, la ciencia y la vida académica de la Argentina y de Francia– dio a conocer una carta en la que expresaba su preocupación por el accionar de Muzio, amén de solicitar su renuncia.
La negativa del director a firmar la Carta de Valores de la CIUP también perjudicó la imagen del país ante las autoridades parisinas. Ese documento llama a comprometerse con “la dignidad y los derechos humanos” y “las libertades de pensamiento, de conciencia, de religión, de opinión y de expresión”.
Otras casas nacionales -entre ellas las de Japón, Canadá, Alemania y Dinamarca- decidieron suspender o limitar sus relaciones de intercambio con la de la Argentina. En un gesto de desafío a Muzio, el 19 de abril, el ministro de Educación Superior e Investigación de Francia, Philippe Baptiste, reinstaló la placa en el exterior de la Casa Argentina.