Un nuevo fracaso del “violeta o nada” de Karina Milei, que reivindica al “dialoguista” Caputo en la interna del Gobierno
CORRIENTES.- “Si no se hubiesen peleado Gustavo y Colombi era un trámite”, se lamentaba un dirigente radical, cercano a Gustavo Valdés, cuando la tarde del domingo se esfumaba. A pesar de su pelea sin tregua con su antecesor, Ricardo Colombi, que le restó a su victoria al menos veinte puntos posibles, Valdés logró de todos modos cumplir su objetivo: el amplio triunfo de su hermano, Juan Pablo Valdés, y su elección como sucesor y nuevo gobernador de Corrientes, lo posiciona de mejor manera en el escenario nacional, dentro del flamante esquema de los gobernadores de Provincias Unidas.
El triunfo de Valdés representa la derrota-una más-en la estrategia de “violeta o nada” que, por orden de Karina Milei, puso en marcha el hoy cuestionado Eduardo “Lule” Menem para sus negociaciones con los posibles aliados provinciales. Y un triunfo pírrico para el asesor presidencial Santiago Caputo, que trabajó e insistía en lograr el acuerdo con Valdés, antes de su definitivo naufragio.