En el Senado de la provincia de Buenos Aires, la actividad parece haber comenzado a normalizarse a partir de la conformación de diferentes comisiones de trabajo. Sin embargo, el trasfondo de esas definiciones es una interna en el peronismo bonaerense que afloró sin filtros el último viernes, en el encuentro inaugural de una de las comisiones, y dejó planteado un escenario de otra semana sin sesiones en una cámara que, al igual que la de Diputados, no celebró ninguna sesión ordinaria desde que comenzó el período legislativo, el 2 de marzo.
El último viernes, a las 16 y sin que estuviera previsto en la agenda del Senado, se conformó la Comisión de Seguridad y, como presidente, fue designado Sergio Berni, actual jefe del bloque del peronismo y alineado con Cristina Kirchner. Según pudo confirmar LA NACION de fuentes del peronismo y la oposición en el Senado provincial, el exministro de Seguridad bonaerense asumió el puesto en la comisión con duros cuestionamientos a la vicegobernadora Verónica Magario, que preside la Cámara. Le reprochó supuestos incumplimientos con los acuerdos del peronismo para este año, tanto en la integración de las comisiones como en la distribución de las autoridades del Senado.