En la carrera por recuperar la Casa Blanca en 2024, el presidente Donald Trump logró conquistar a buena parte de un electorado clave que históricamente se había inclinado por los demócratas: el latino. Interpelados por sus promesas económicas, un récord de votantes hispanos respaldó al candidato republicano, el mayor apoyo que ese partido haya logrado en unas elecciones presidenciales. Ahora, apenas dos años después, las encuestas muestran un desencanto con la administración actual que podría llevar a esta comunidad a volver a apoyar a los demócratas.
“Muchos latinos irán a las urnas con un voto castigo a Trump”, dijo a LA NACION Ernesto Castañeda, director del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos. “Muchos venezolanos y cubanos están desilusionados con Trump y algunos votarán a los demócratas o no irán a votar”.
Los candidatos demócratas al Congreso mantienen una ventaja considerable entre los votantes latinos registrados, mientras que los hispanos fieles al Partido Demócrata muestran niveles de participación más altos en comparación con los que apoyan al Partido Republicano, según un relevamiento del Pew Research Center.
Los latinos encarnan el segundo grupo étnico más grande de los Estados Unidos: representan poco más del 20% de la población. Son la fuerza electoral que más ha crecido en las últimas dos décadas. Con un electorado total de 39 millones de votantes, en las elecciones de medio término de este martes ejercerán su voto 4 millones de jóvenes latinos más que en los comicios anteriores. El voto latino representa aproximadamente al 16% de los ciudadanos habilitados para votar. Se trata de un grupo heterogéneo, integrado por un colectivo de raíces y culturas diferentes.
“Históricamente el voto mexicano ha sido un voto muy demócrata; el puertorriqueño también; el único votante que ha sido leal por décadas y continúa siéndolo al Partido Republicano es el cubano, que desde los años 80 ha sido sólidamente republicano”, ilustró a este medio Eduardo Gamarra, director del Foro de Opinión Pública Latina en la Universidad Internacional de Florida.
Para muchos expertos que analizaron las últimas presidenciales en Estados Unidos, el apoyo latino a Trump en 2024 había sido inesperado. Si bien el 56% optó por Kamala Harris, el respaldo de esta comunidad al actual presidente escaló 13 puntos porcentuales, de un 29% en 2016 a un 42% en 2024. ¿Las razones? Muchos exigían cambios en las políticas económicas, golpeados por la inflación, y coincidían con las propuestas para reforzar las fronteras. Tal es así que 19 de los 26 condados que bordean la frontera estadounidense votaron entonces por Trump. Hoy son esas mismas razones las que llevaron al repudio de este electorado.
Preocupaciones
Según el último relevamiento del Pew Research Center, la economía es el tema que más les preocupa a los latinos de cara a las próximas elecciones al Congreso. Apenas un 19% afirma que la situación económica en Estados Unidos es excelente o buena y el 74% asegura que las políticas económicas de Trump han empeorado la situación. Ocho de cada diez se declara muy preocupado por el costo de vida y el precio de la gasolina.
La política migratoria de Trump es otro de los temas que atormenta a los latinos estadounidenses. En medio de una oleada de detenciones a nivel nacional que alcanza cifras récord- 50.000 personas arrestadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en agosto-, seis de cada diez hispanos opina que la administración republicana está exagerando en lo que respecta a la deportación de inmigrantes indocumentados.
“El estado de la economía y las deportaciones masivas que discriminan a los latinos son muy impopulares y van a resultar en menos latinos votando por los republicanos”, afirmó Castañeda.
“Si uno le consulta al latino con estatus legal por la inmigración, la mayoría dice que ellos piensan que la frontera debería estar cerrada. Pero a la vez piensan que ha habido una política migratoria que ha ido demasiado lejos. Esto se identifica con políticas como la detención y deportación masiva de gente que no ha cometido crímenes, que simplemente están acá tratando de ajustar su estatus y que ingresó al país durante la presidencia de Joe Biden y quedaron sin estatus porque Trump se los quitó”, puntualizó Gamarra.
La administración Trump revocó dos de los amparos migratorios más importantes con los que contaban los migrantes latinos: el Parole Humanitario y el Estatus de Protección Temporal (TPS). Estas medidas afectaron a aproximadamente 1,5 millones de inmigrantes, entre ellos venezolanos, nicaragüenses y haitianos.
Gamarra señaló que “la definición de quién es criminal se ha expandido, porque ahora el que no tiene TPS o Parole Humanitario, que no ha cometido crímenes y que paga sus impuestos, también es criminal para el gobierno de Estados Unidos”.
“Hay un sentimiento profundo en el electorado hispano que se siente perseguido o por lo menos acosado por las autoridades estadounidenses”, afirmó el profesor del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad de Florida.