Vélez no quería perder ningún tren tras la eliminación de la Copa Argentina en manos de Boca (que igual reclama en los escritorios por mala inclusión de extranjeros) y debía ganarle a Estudiantes para subirse parcialmente al liderazgo de la zona A y estar al acecho en la tabla anual. Lo sufrió por la cantidad de ocasiones que erró más que por lo hecho por su rival, pero se quedó con los tres puntos por el que convirtió Ronaldo Martínez, el 9 que presentaron el domingo y, en su segundo partido, ya tuvo su bautismo de gol en el triunfo 1-0.
Está claro que el Pincha tiene la cabeza en lo que debe afrontar el miércoles: el primer duelo frente a Corinthians por los cuartos de final de la Copa Libertadores. También, que a ese factor se le sumó consecuentemente la utilización de varios suplentes. Aun así, sorprendió la forma displicente con la que se movió en el José Amalfitani. El propio Alexander “Cacique” Medina, incrédulo, le reclamó a sus propios jugadores pocos minutos después de iniciado el duelo: “¡Háganla más fácil!“.
Es que, en los primeros doce minutos, el local ya lo había arrinconado con cuatro situaciones claras de gol. No sólo por el carácter hambriento sino también por la actitud pacífica y desconocida de la visita que, por un lado, tuvo repetidas ganas de complicarse en la salida y, por otros, no se afirmó en la zona defensiva, facilitándole a Matías Pellegrini dos ocasiones de gol por las que difícilmente concilie el sueño esta noche.
En la primera, Martínez aprovechó un error de Gabriel Neves (de un partido para el olvido, salió reemplazado en el entretiempo) para poner a su compañero mano a mano con Fernando Muslera, al que gambeteó, pero se le fue algo larga y, al definir, evitó los cruces de Tomás Palacios y Eric Meza, pero la pelota dio en un palo. Una acción ocurrida a los cinco minutos, un rato después de que el arquero uruguayo le atajara un cabezazo peligroso a Thiago Silvero: el defensor sería actor importante en el desarrollo.
En la segunda, otra vez estuvo involucrado el delantero paraguayo, que aprovechó otro error, esta vez un rechace forzado y corto de Gastón Benedetti, para rematar de primera y exigir a Muslera, que debió dar rebote y dejarle una fácil definición a Pellegrini. Al menos, eso anunciaba el desenlace de la jugada, pero pasó todo lo contrario: su zurdazo, con cierto exceso de confianza, salió alto y desviado del arco. Dos posibilidades de concretar la famosa “ley del ex”, ya que surgió en Estudiantes y disputó 72 encuentros, pero no estuvo fino y se quedó con las ganas.
Guillermo y Gustavo Barros Schelotto se agarraron la cabeza en la segunda ocasión: ya eran muchas chances derrochadas por sus dirigidos en un partido clave. Máxime, cuando ambos equipos exhibieron en simultáneo, a la media hora del encuentro, el pico de sus defectos hasta ese momento. Entre Palacios y Muslera decidieron un saque de arco insólito, en el que el arquero comprometió en la puerta del área grande a Neves, que perdió la pelota con Juan Policella. No obstante, el joven de 17 años falló otra chance increíble, pateando muy desviado cuando el ex delantero de Talleres esperaba el pase para la definición en el área chica.
Pablo Dóvalo, el juez del encuentro, hizo que los Mellizos se tranquilizaran dos minutos después: vio un penal que nadie más observó. No era necesario una repetición para confirmar lo que había hecho Simón Escobar al meterse en el área, ya que fue demasiado evidente cómo buscó el contacto con Benedetti al dejar su pie izquierdo. Por eso, el VAR, a cargo de Laura Fortunato, debió interceder antes de que los protagonistas se acomodaran para el disparo, pese a las sonrisas irónicas de Guillermo, que quería el penal: en el Pincharrata estaban seguros de que había simulación. Y así se lo hizo entender la revisión al árbitro, que debió retractarse, aunque no amonestó al juvenil y sí a Alexis Castro por el reclamo.
De todas maneras, en los merecimientos, Vélez debía estar por encima en el marcador. Y lo logró en el momento apropiado: a los 39, cuando en el conjunto platense continuaba el desconcierto y los titulares se guardaban para la segunda mitad. Se dio con el goleador que fueron a buscar y una jugada preparada que salió a la perfección.
Lucas Robertone ejecutó un tiro libre desde un costado hacia el fondo del área, donde Silvero aprovechó la distracción de Neves para cabecear el balón hacia el área chica, donde otra vez apareció Ronaldo Martínez para no perdonar. Estudiantes miró toda la acción, al punto de que le permitió al defensor ganar en las alturas por cuarta vez en menos de 45 minutos. Primer gol en dos partidos jugados para el paraguayo después de haber llegado… ¡hace cinco días!
El compacto de Vélez 1 vs. Estudiantes 0
Fue el golpe justo. El complemento casi que estuvo de más: Medina fue utilizando a las cartas fuertes de forma medida, pero Estudiantes nunca se puso el chip competitivo. Sí logró la paridad y solo le agradeció al palo que evitó un golazo de Luca Feler. Vélez cumplió con el objetivo y Estudiantes debe reaccionar para estar a la altura del cruce con los brasileños.