Alfonso Prat-Gay volvió a ser duro con el gobierno de Javier Milei. El exministro de Economía habló en ExpoEFI y trazó un diagnóstico opuesto al optimismo del equipo económico. Dijo que hay un programa sin garantías de éxito, sin plan financiero explícito, sin crecimiento suficiente y con el ancla fiscal cada vez más amenazada por la caída de la recaudación.
“Estamos en mitad del río en un proceso de cambio muy fuerte, que esperemos que termine bien, pero no hay ninguna garantía de que termine bien”, dijo el exfuncionario, quien durante el gobierno de Mauricio Macri fue jefe del actual ministro de Economía, Luis Caputo, y del presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
Para Prat-Gay, el principal déficit del programa es el crecimiento. Y lo planteó como una necesidad que opera en varios frentes a la vez. El primero es político: sin mejoras en la calidad de vida, el capital de apoyo social se erosiona. “No se le puede pedir a la gente sacrificio toda la vida. Tiene que haber mejoras en la calidad de vida, es lo que está haciendo clic ahora cuando uno ve las encuestas”, señaló. Y fue más directo: “Si la reacción del Gobierno ante ese aparente cambio de humor es seguir insultando, no está tomando nota.”
El segundo frente es fiscal. Prat-Gay advirtió que la caída de la recaudación —consecuencia directa de un crecimiento insuficiente— amenaza el ancla que el propio Gobierno considera intocable. “La manta sagrada del Gobierno es el ancla fiscal, pero está amenazada con menor recaudación. Si el Gobierno la mantiene, tiene que bajar el gasto, y eso repercute en las perspectivas de crecimiento”. El círculo, según describió, se cierra sobre sí mismo.
El tercero es monetario. Sin crecimiento no hay demanda de dinero, sin demanda de dinero no hay remonetización, y sin remonetización el programa no puede consolidarse, dijo en línea con lo que ya había dicho semanas atrás en el Rotary Club.
Prat-Gay volvió a señalar lo que considera la principal contradicción del momento: un gobierno con altas credenciales en términos de ajuste fiscal que, sin embargo, no logra acceder al mercado internacional de deuda ni reducir el riesgo país a los niveles que su propio discurso prometía.
“El inversor externo mira eso y no está tan seguro de invertir si no le explican cómo van refinanciando y renovando la deuda”, dijo. Y diagnosticó: “El Gobierno tiene un programa económico que no tiene un plan financiero”. Para el exministro, esa ausencia explica en buena medida por qué no se recupera la demanda de dinero y por qué la confianza —tanto interna como externa— sigue sin cuajar del todo.
También apuntó a un problema de foco político. “El presidente Milei ayer habló de la teoría del pensamiento económico cuando estaría bueno que se ocupe mejor de otras cosas. En vez de pelearse con quien no resuelve nada, mejor que ponga el foco en cómo va a crecer el país de manera sostenida”, dijo. Y agregó que el crecimiento de sectores como la minería no alcanza si los rubros más intensivos en mano de obra —los que más empleo generan— siguen siendo los más golpeados.
Sobre el futuro político, Prat-Gay planteó una pregunta que consideró todavía sin respuesta: qué viene después de Milei, más allá de si el Presidente logra la reelección. “Milei es un proceso muy disruptivo que nació de fracasos anteriores. La política está muy polarizada y es el mismo Gobierno el que fomenta esa polarización hablando del ‘riesgo kuka’”, señaló.
En ese marco, hizo una crítica institucional: el Gobierno nunca modificó la carta orgánica del Banco Central. “Dijo que iba a eliminar el BCRA y terminó usando el mismo esquema de la carta orgánica que modificó Cristina Kirchner. Hoy Bausili opera bajo una carta orgánica de Cristina Kirchner”, afirmó.
Para Prat-Gay, volver a la carta orgánica original —que garantiza mayor independencia del Central respecto del poder político— sería “un paso inmenso a la institucionalidad”. Y recordó cómo concibe ese vínculo: “Crecí en un esquema donde el ministro y el presidente del BCRA se pelean, porque son tareas totalmente diferentes”.