La llegada del Papa León XIV a la Argentina ha despertado conversaciones inusuales en oficinas, grupos de WhatsApp y juntadas de amigos. La pregunta “¿Vas a ir?” muchas veces termina convirtiéndose en la puerta de entrada a charlas que salen de cierta premisa social de no hablar de religión: ¿En qué creés? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a misa? No sorprendería que hoy las respuestas sean de lo más variadas. Y es que, si bien nuestro país solía tener una hegemonía católica –en el censo nacional de 1960, el último que midió la adscripción religiosa, el 90,5% de los habitantes dijeron profesar el catolicismo–, con el tiempo el panorama se diversificó.
Hoy, sigue siendo la religión mayoritaria argentina, pero se encuentra en su nivel más bajo: aproximadamente un 59% de los ciudadanos se consideran católicos, de acuerdo con un compilado de relevamientos nacionales realizado por la Universidad Católica Argentina (UCA). Las encuestas, en las que los entrevistados fueron clasificados por edad, encontraron otra tendencia marcada: entre los adultos mayores, la adscripción es más alta, del orden del 76%, mientras que entre los adultos jóvenes es bastante más baja: ronda el 50%.