Irán ha exigido durante mucho tiempo que Washington reconozca su derecho a enriquecer uranio, algo que Teherán afirma que busca únicamente con fines pacíficos, pero que las potencias occidentales consideran orientado al desarrollo de armas nucleares.
Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, intensificó sus gestiones diplomáticas y regresó a Pakistán para mantener conversaciones, pese a la ausencia de representantes estadounidenses. Luego de esa escala, el canciller partió hacia Moscú, donde tiene previsto reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, en busca de respaldo político en medio del conflicto.
Las posibilidades de reactivar negociaciones directas se redujeron el sábado, cuando Trump canceló una visita a Islamabad de sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner, argumentando costos elevados y una propuesta iraní insuficiente. “Ofrecieron mucho, pero no lo suficiente”, sostuvo el mandatario.
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, se encuentra actualmente bajo un frágil alto el fuego que detuvo los combates a gran escala, aunque sin avances hacia un acuerdo definitivo. La guerra ya dejó miles de muertos, impulsó el aumento de los precios del petróleo, alimentó la inflación y deterioró las perspectivas de crecimiento global.