En un Mundial en donde se potencia el juego, los ataques y los golazos, y donde hay poco espacio para la especulación, lo primero en lo que deberá estar atento Lionel Scaloni con respecto al próximo rival, Austria, está en la concepción de su entrenador, de ver si ante la Argentina, este lunes, por la segunda fecha del Grupo J, saldrá a revalidar los conceptos de su juego o tomará más recaudos. Austria es un equipo con menos recursos que los del conjunto nacional, pero tiene algunas cuestiones por las que se hace peligroso. Y a ellas deberá estar atento el seleccionado, sobre todo porque cuando necesita arriesgar, hasta es capaz de quedarse apenas con dos defensores.
Ralf Rangnick, técnico alemán de 67 años, el creador del Gegenpressing (la presión tras la pérdida de la pelota en ataque): siempre tuvo la convicción de que la presión no es una fase defensiva, sino la herramienta ofensiva más letal del fútbol moderno. El funcionamiento de sus equipos, en ataque, trata de apoyarse en un par de cronómetros: A) La recuperación de la pelota en 8 segundos: el equipo debe asfixiar al poseedor del balón y recuperarla en un máximo de ocho segundos tras la pérdida. Si no se logra en ese tiempo, se debe replegar a una estructura compacta. Y B) Finalización en 10 segundos: una vez recuperada la pelota, el objetivo es rematar al arco rival en menos de diez segundos, aprovechando el desorden defensivo del oponente.