Que su Paraguay saliera ilesa tras la igualdad sin goles ante Australia fue la tranquilidad que se llevó Gustavo Alfaro de Santa Clara, California, al menos hasta la madrugada de este viernes. Por un lado, cierto; por otro, lejos de eso. En su conferencia de prensa expuso una fuerte impotencia. Tras un encuentro en el que sintió la necesidad de cambiar el esquema y en el que, igualmente, el equipo no se sintió cómodo, llovieron los interrogantes buscando los motivos, con crítica oculta, y el rafaelino dedicó respuestas que apuntaron disimuladamente a todo el fútbol guaraní.
Desde el análisis comenzó todo. “La sensación que me queda es de sabor a poco. No era el resultado que queríamos obtener, pero sé que una cosa es la voluntad y otra es la realidad; una es el deseo y otra, poder concretar». Ante la consulta de la utilización de cinco defensores, justificó con su serenidad clásica: “Si con la línea de cinco pudimos empatar el sistema, pero nos costó llegar, con una de cuatro hubiéramos dado más espacios. Nos faltó fluidez o precisión para sacar la pelota de la zona defensiva o del medio y terminamos en pelotazos largos“.