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Las tres banderas piratas que regresaron para cerrar un círculo y se entusiasman con completar un sueño

por masquenoticiasesquina
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Es el lugar en el mundo, el espacio en el que crecieron para más tarde dar el salto internacional. Con una década recorriendo otras ligas, otros continentes, las charlas informales se convirtieron en negociaciones para provocar el regreso. Las vueltas del Franco Vázquez, Emiliano Rigoni y Lucas Zelarayán ofrecieron a Belgrano jerarquía, pero también liderazgo. Son nombres con peso propio en el Pirata. Referentes en la cancha, en la convivencia diaria, espejos para los más jóvenes e imanes que atrapan a los hinchas. Son banderas de una campaña que ilusiona y que el domingo podría resultar histórica.

Belgrano está a un paso de bordar su primera estrella, la que rompería la pared para el fútbol cordobés en la élite del fútbol argentino. Un último eslabón resta para que los tres mosqueteros -el cuarto integrante de los repatriados es Sebastián Longo– coronen un sueño, completen el desafío de una historia pintada bajo la bandera del Pirata. Amor al club para descartar ofertas más tentadoras. Sentido de pertenencia, y un mensaje que representa valores en épocas en que el dinero y el brillo de algunas marquesinas encandila. En dos años, Belgrano los repatrió. Una vuelta en etapas, episodios que en silencio construyeron este presente. Roma no se construyó en un día y el sueño de Belgrano, tampoco.

Estampa de crack: Lucas Zelarayán y la pelota pegada al pie; el Chino, el primero de los referentes que pegó la vuelta a BelgranoBelgrano

Un viaje que une el presente y el pasado, de recuerdos perdidos. El último en irse fue el primero en volver. Zelarayán es el capitán y la cinta no se convirtió en una disputa de egos con Vázquez ni con Rigoni. Desde hace dos años es el estandarte Pirata y desde hace cinco también aparece en las convocatorias de Armenia. Son viajes largos, desgastantes para el N°10, un mimado de Ricardo Ruso Zielinski. “El Chino me parece un crack, me encanta que sea fanático de Belgrano. Él pudo cumplir su sueño y para mí eso es magnífico. Ojalá que le hagan un monumento algún día”, comentó el director técnico, el que, en 2012, le dio riendas al proyecto, de 19 años, ante Rosario Central, por la Copa Argentina.

Tigres, de México, desembolsó 7.000.000 de dólares, por su jerarquía; Columbus Crew (MLS) y Al-Fateh (Arabia Saudita), los dos restantes destinos por los que Zelarayán llevó su fútbol antes de pegar la vuelta. “Aprendí muchísimo. Yo pensaba que el fútbol era agarrar la pelota y encarar, pero con entrenadores y jugadores de elite aprendés otras cosas: el cuidado personal, alimentación y en la cancha, movimientos. Hoy soy otro jugador, más completo, con mayor madurez y experiencia”, se sincera quien de chiquito tenía dos sueños y uno era ser campeón con Belgrano, club al que llegó en 2008, después de recorrer las canchas con las categorías infantiles con la camiseta de Las Estrellas, Universitario y Atalaya.

Lucas Zelarayán, jugador e hincha de Belgrano; el Chino tenía como espejos a Paolo Fragapane y al Mudo Vázquez, con el que ahora comparte la ilusión de un títuloBelgrano

Los hinchas lo tenían apuntado, pero Zielinski no apuró el proceso: protegió al Chino Luquitas para la familia, porque Chino es su hermano mayor- y el capitán destaca el manejo de grupos que tiene el entrenador. “La mayor característica que tiene el Ruso es la simpleza. Te hace las cosas fáciles y no se complica con el funcionamiento; nos trajo orden, que nos faltaba defensivamente”, relata quien tenía admiración por dos jugadores Piratas: Paolo Fragapane y el Mudo Vázquez. “Jugar con él es un privilegio”, comentó tras el retorno del único futbolista que logró el ascenso en 2011 y retornó al barrio Alberdi en enero.

Franco Vázquez de titular a suplentes en los playoffs para modificar los escenarios; el Mudo es el único jugador que disputó la Promoción de 2011 con RiverBelgrano

Belgrano fue protagonista el año pasado en la Copa Argentina, donde en un polémico partido lo eliminó Argentinos. Los Piratas decidieron dar un salto y fueron por otros dos referentes. “Belgrano para mí significa todo: es volver a mi casa, volver a mis raíces, es felicidad absoluta. Se hizo larga la espera, porque tenía ganas de volver hace tiempo. El camino me devuelve al punto de partida, porque deseo reconectar con mis seres queridos: era el momento de cerrar el círculo”, el sentimiento que envolvió al Mudo Vázquez, cuando se vistió nuevamente de celeste, a los 36 años, tras una aventura de 14 temporadas que incluyó Palermo, Rayo Vallecano, Sevilla, Parma y Cremonese.

El Mudo es otro caso del paternalismo que impuso Zielinski en sus ciclos en Belgrano y también que, a pesar de que intentó convencerlo para que regrese en 2025 –el nacimiento de Bruno, su segundo hijo, retrasó el plan-, al entrenador no le tiembla el pulso para sentarlo en el banco de los suplentes. La leyenda se reestrenó con Tigre y sumó 13 titularidades consecutivas; en los playoffs, en cambio, es una pieza de recambio a la que recurre el DT para cambiar escenarios.

Jerarquía, liderazgo y referente en la cancha y el vestuario: a los 37 años, el Mudo Vázquez cierra el círculo con BelgranoBelgrano

Con Argentinos fue el lanzador para que Lucas Passerini bajara la pelota para la definición agónica de Nicolás Uvita Fernández, y ante Unión asistió a Ramiro Hernandes para sellar el triunfo. “El Ruso significa mucho en mi carrera. Cuando llegué a Córdoba me ayudó bastante, yo era muy chico y él me dio confianza: ‘jugá tranquilo que los más grandes te van a estar cuidando’. Y ahí pude explotar mi fútbol. Siempre le agradecí por pedirme volver”, comentó el nacido en Villa Carlos Paz y que en 2005 se sumó a Belgrano, desde el club Barrio Parque.

“Es lógico que sienta el desgaste, es un jugador importante para nosotros en la medida en que él juegue con el Chino, porque generamos situaciones y somos un equipo medianamente ofensivo y que trata de jugar bien con la pelota”, la defensa que esgrimió el DT.

Con 11 años, Emiliano Rigoni comenzó el idilio con Belgrano; a los 32 regresó al Pirata para construir un sueño en el barrio AlberdiBelgrano

El tercer elemento es Rigoni, otro hijo pródigo que sintió que era el momento de pegar la vuelta. “Villa Esquiú es mi vida, mi infancia. Empecé en 2005, con 11 años, con mis viejos llevándome a entrenar… Y me tocó llegar, consolidarme en primera, y cumplir un sueño que todos quieren. Belgrano me formó como persona, como profesional, y el Ruso fue importante: él estaba a cargo del equipo cuando debuté y parece que se tenía que dar de esta forma, porque él estuvo ahora en mi regreso. Es un deja vu, porque con el Chino todos estos años siempre estuvimos muy cercanos y estar de vuelta acá en parte es de él, porque se comunicó conmigo para conocer la posibilidad de que volviera. Espero que sirva para hacer un gran campeonato”, remataba el cordobés de Colonia Caroya.

La vuelta era un desafío más, aunque en un espacio que el volante ya conocía. La motivación es un plus para estos futbolistas y Rigoni también la sintió: “El equipo se vio que podía pelear por algo, que puede llegar a ser un gran año. Las expectativas son muy grandes: creo que todos los que volvimos es para disfrutar y para poner a Belgrano en lo más alto. Ser campeón es un objetivo y en mi cabeza es un sueño”, apuntó el jugador, de 32 años, a quien Zielinski lo defendió tras su expulsión ante Aldosivi: “Seguramente si hubiera sido [Leandro] Paredes, no pasaba nada”.

Emiliano Rigoni se tiñó el pelo de celeste después de eliminar a Talleres en los octavos de final; el llamado del Chino Zelarayán empujó al volante a decidir el retorno desde San PabloBelgrano

La irregularidad que arrastraba Rigoni de sus pasos por San Pablo (Brasil) y León (México), una incógnita que se encargó de develar en la cancha: 17 partidos sobre los 20 que disputaron los Piratas, entre la etapa regular del torneo, los playoffs y la Copa Argentina, estadística que respalda la decisión de Zielinski de empujar por el retorno de quien llegó con el pase en su poder.

Un tridente que encendió ilusiones: Tres jugadores con el sello Pirata. Regresos que se disfrutan en el barrio Alberdi, donde Zelarayán, Vázquez y Rigoni quieren quedar en la historia.






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